De: Nelson Rodríguez Chartrand, Secretario para la Política de Derechos Humanos del PLRC.
A: Silvio Benítez Márquez, Presidente PLRC
REF: Consideraciones reflexivas respecto a la misión que se ha propuesto nuestro Partido de intentar postular a patriotas con ideas liberales y democráticas para las elecciones parciales que se celebrarán en Cuba en el venidero año 2010.
Compatriota, dada la gran trascendencia que le atribuyo al asunto de la referencia, quisiera compartir y reflexionar con usted y demás miembros de nuestra organización partidista, algunas cuestiones que considero de importancia cardinal tenerlas en cuenta para el logro eficaz de nuestros objetivos.
Para su mejor comprensión, enfocaré este comentario desde dos aristas diferentes aunque en la práctica ambas se complementen.
Un primer enfoque dirigido al aspecto ideológico- social y un segundo analizado desde una óptica jurídica.
Sin más preámbulos pasaré al desarrollo del primer tema.
Aspecto Ideológico- Social
La ideología es como la brújula que indica al ser humano el sentido de dirección que ha de tomar en la vida, es el fundamento lógico y necesario que sustenta el actuar del individuo; la convicción que da seguridad y sentido a toda manifestación humana. Es el conjunto de ideas que va creando el ser humano condicionadas por sus propias experiencias en el transcurso de la vida y que además lo caracteriza e individualiza.
Si analizamos y aceptamos este punto de vista, no tendremos duda alguna de la importancia vital que reviste el hecho del necesario fortalecimiento de nuestros ideales a través del estudio y la búsqueda constante de la verdad, única manera posible de lograr la autorrealización del individuo, presupuesto este indispensable para el progreso social y la felicidad humana.
Es por ello que como primera cuestión debemos aceptar y estar conscientes, de que es en el campo de las ideas y no en otro, donde debemos centrar nuestra lucha, pues son los ideales firmes y profundo los que conducen al hombre a la acción y son precisamente las acciones humanas las que guían el curso de la historia.
Por tanto, en el campo de las ideas obtendremos las herramientas necesarias que nos permitirán forjar un mejor porvenir para nuestro pueblo.
Ahora bien, ¿cuáles deben ser los sentimientos y principios sobre los que deben erigirse nuestros ideales?.
Pues no deben ser otros que el amor, el amor al ser humano, a la libertad y a la patria, el perdón y la tolerancia, la solidaridad y el respeto a la dignidad humana, la justicia y la equidad y todos ellos, como un todo, volcarlos hoy más que nunca a la defensa de nuestros derechos civiles y humanos reconocidos universalmente, defensa que debe trascender del solo reclamo de la reivindicación de dichos derechos y hacerlos realidad mediante el ejercicio pleno de los mismos, pues para eso son los derechos, para ejercerlos, no para mendigarlos.
Una vez que tengamos como arma de lucha estos principios e ideales, estaremos en mejores condiciones para llevar adelante, satisfactoriamente esta importante misión en la que hoy estamos todos enfrascados.
Ahora bien, lo trascendente y más importante de esta misión no radica, a mi entender, en el hecho mismo de la postulación, si no en el impacto que alcancemos lograr en la conciencia de los electores.
Digo esto, porque un impacto desfavorable en este sentido, no solo impedirá la postulación de nuestros candidatos, si no que constituirá una derrota moral no solo para nuestro partido, si no también para toda la oposición, la sociedad civil y la democracia en Cuba.
Sin embargo, un impacto positivo en las masas, independientemente que se logre la postulación o no de nuestros candidatos, constituirá una victoria contundente y sin precedentes en nuestro país, pues se ha logrado lo más importante, el comienzo del despertar de nuestro pueblo y la liberación de sus sentimientos reprimidos.
Claro está, lograr este impacto favorable no resultará nada fácil, pues no podemos olvidar que el pueblo de Cuba lleva 50 años bajo un mismo gobierno que se ha caracterizado por seguir una estrategia basada en la imposición de una ideología bien elaborada, en el control de todos los medios de comunicación de masas, en un sistema de coacción fundamentalmente psicológica ejercida por el Partido único y la policía política, que ha desencadenado en un miedo y desconfianza generalizada en el pueblo, un supercontrol sobre la vida diaria de sus ciudadanos no solo de sus actividades, si no también sobre sus pensamientos y todo esto con el absurdo fin de remodelar y transformar a los seres humanos en hombres nuevos a imagen de su ideología, trayendo esto como consecuencia efectos humanos altamente nocivos.
Efectos tales que han llevado en ocasiones al enfrentamiento violento entre cubanos, al engendro del odio y la desintegración de la familia y sobre todas las cosas a la desmoralización, discriminación, marginación y represión de todo cubano honesto que se manifieste en alguna medida a favor de la libertad, la democracia y por la reivindicación de los derechos humanos que hoy constituyen un anhelo para nuestro pueblo.
¿Cómo lograr un impacto favorable en los electores?
Primero que todo, nuestro Partido deberá realizar un análisis profundo y serio para seleccionar los posibles candidatos, siempre sobre la base del prestigio que ostenten dentro de la comunidad.
Estos deben ser personas modestas, de buenas relaciones humanas, solidarias, respetuosas, sensible a los problemas del pueblo, de convicciones firmes, con un nivel cultural adecuado que le permitan defender con solidez sus ideales y llegar eficazmente a las masas, y sobre todo con un deseo infinito y sincero de representar dignamente a sus electores.
Lo esencial aquí radica en la calidad y no en la cantidad de candidatos.
Una vez seleccionados nuestros candidatos, considero que con la ayuda de los mismos debemos acotar los problemas más sensibles que afectan a cada comunidad, ya que esto serviría de guía a cada candidato para determinar hacia donde dirigir su campaña y sus esfuerzos, una vez postulado, en beneficio de la comunidad.
Concebido estos dos aspectos estaremos preparados para el comienzo de la campaña electoral, la cual debe llevarse a cabo de una manera muy discreta, pues como explicaré en el desarrollo del próximo tema, esta fase del proceso eleccionario en Cuba se encuentra muy limitada por la ley, por lo que constituye el primer gran obstáculo que debemos enfrentar en la práctica.
Considero que la campaña debe llevarse a cabo por los propios electores de conjunto con nuestro candidato, auque soy del criterio que este último no debe llevar el papel protagónico.
Es sumamente importante que estas personas, al igual que nuestro candidato gocen de prestigio y respeto ante la comunidad.
Por otra parte considero que dicha campaña debe realizarse utilizando el método de conversatorios con los electores, creándose un ambiente familiar en el transcurso de los mismos.
¿Cuál debe ser la estrategia a seguir en nuestra campaña?
Pues sin dejar de reconocer los logros de la revolución, en especial el sistema de salud y de educación gratuitos, debemos hacer reflexionar a los electores sobre otras muchas cuestiones que son esenciales para la vida digna del hombre y que aún hoy, a pesar de las promesas no se han resuelto, o mejor dicho, se han resuelto para una minoría que no son precisamente el pueblo trabajador, como son la vivienda y la alimentación, cuestiones estas de primera necesidad para la vida.
Hacerlos reflexionar además sobre las desigualdades injustificadas que existen hoy en la sociedad cubana, padres que malamente pueden ofrecerles a sus hijos un pan con aceite como merienda para la escuela y otros que tienen la posibilidad de ofrecerles suculentas meriendas.
Hacerlos meditar en el hecho que la gran mayoría de los cubanos estamos obligados a vivir en la ilegalidad para poder subsistir, aumentando así el número de jóvenes en las cárceles por cometer delitos con el único fin de poder satisfacer esas necesidades básicas del ser humanos.
Debemos hacer que los electores comprendan de que si en 50 años de revolución estas cuestiones no han sido resueltas, al menos para la mayoría del pueblo trabajador y siempre escuchando las mismas justificaciones, pues ya es hora de darle posibilidades y confiemos en esa fuerza pujante, marginada y desmoralizada por el régimen, que solo busca aportar nuevas alternativas, sin más intenciones que la de lograr el bienestar y la felicidad de todo el pueblo cubano.
Culminada esta fase del proceso electoral, nos quedaría analizar el acto de nominación de candidatos.
En esta fase tendremos que enfrentar un segundo obstáculo y es el hecho de que en la nominación de candidatos en las circunscripciones, el voto es público y no privado, cuestión esta a mi entender limita la democracia y si tenemos en cuenta el ambiente de miedo y desconfianza en que vive nuestro pueblo no es difícil imaginar que muchos electores voten en contra de su real voluntad. Esta actitud de nuestro pueblo ha sido una constante durante casi todos estos 50 años, es a lo que llamamos doble moral.
Por tal razón considero que el aspecto más importante que puede constituir la clave del éxito en el acto de nominación es la fundamentación que sepamos dar a nuestra propuesta. Esta fundamentación debe ser sencilla pero objetiva y transparente, sobre la base de todas las ideas y principios aquí abordados e incluso pienso que debe ser previamente analizada y elaborada casuísticamente de conjunto.
Por último quisiera señalar al respecto que es de suma importancia que la persona que realice la propuesta goce de igual prestigio ante los electores y además posea buen nivel cultural, con ciertas cualidades oratorias, convicción firme y un temperamento equilibrado que le permita salir airoso ante cualquier provocación o intento de desmoralización de nuestro candidato.
Aspecto Jurídico.
El objetivo fundamental que persigo con el desarrollo de este tema es evitar que sea invalidado uno de nuestros candidatos por no reunir los requisitos legales establecidos en la legislación que a tales efectos se encuentra vigente en nuestro país.
En este sentido el artículo 132 de nuestra Constitución establece que tienen derecho al voto todos los cubanos hombres y mujeres mayores de 16 años de edad, excepto los incapacitados mentales previa declaración judicial de su incapacidad y los inhabilitados judicialmente por causa de delitos.
Por su parte el artículo 133 del propio cuerpo legal estipula que tienen derecho a ser elegidos los ciudadanos cubanos hombres o mujeres que se hallen en el pleno goce de sus derechos políticos.
Ahora bien, la Ley Electoral, como ley especial es más amplia y explícita y al respecto regula en su artículo 7 que se encuentran incapacitados para ejercer el sufragio activo, los incapacitados mentales, los sancionados a privación de libertad aún cuando se encuentren en libertad condicional, pase, o licencia extrapenal, los que se encuentren cumpliendo sanción subsidiaria a la de privación de libertad y los que hayan sido sancionados a privación de los derechos políticos durante el tiempo establecido por los tribunales como sanción accesoria a partir del cumplimiento de la sanción principal.
Por su parte el artículo 8 de la ley que se analiza estipula que tienen derecho al sufragio pasivo todos lo cubanos hombres y mujeres en pleno goce de sus derechos políticos y no se encuentren en las excepciones previstas en la Constitución y la ley, y el artículo 9 regula que no serán elegibles los incapacitados a ejercer el sufragio activo según lo dispuesto en el artículo 7 antes citado.
Es bueno tener presente además, que para poder ser nominado delegado en una circunscripción, es preciso tener su domicilio legal en la misma, según lo expresado en el artículo 10 de la ya citada Ley Electoral.
Por tanto y a modo de resumen debemos tener presente que no pueden ejercer el sufragio activo ni pasivo los incapacitados mentales, los sancionados a privación de libertad aún cuando se encuentren en libertad condicional, pase o licencia extrapenal, los que se encuentren cumpliendo sanciones subsidiarias a la de privación de libertad, ni los que hayan sido sancionados a privación de los derechos políticos durante el tiempo establecido por los tribunales como sanción accesoria a partir del cumplimiento de la sanción principal y los que no hayan cumplido 16 años de edad.
Otra cuestión de suma importancia que quiero abordar es el tema referido a la campaña electoral.
El artículo 171 de la Ley Electoral limita la campaña electoral admitiendo solamente la divulgación de las autobiografías acompañada de sus fotos, las que podrían ser expuestas en lugares públicos y por los medios de difusión masivas del país u otras formas de divulgación aprobadas, previamente, por la Comisión Electoral Nacional.
Pero la ley no se limita solamente a establecer las formas en que deben llevarse a cabo dicha campaña, si no que en su artículo 172 estipula que es constitutivo de delito, entre otros, la inobservancia de los principios establecidos en el artículo 171 antes mencionado.
Es por ello que en el desarrollo del primer tema, sugiero que la campaña electoral, debiera llevarse a cabo de manera discreta y excluyo a nuestro candidato como protagonista principal de la misma, para así evitar la posibilidad de que sea involucrado en proceso judicial y más aún condenado.
Para finalizar quisiera sugerir que nuestro Partido debiera convocar a todos sus miembros y volcarlos a todos los colegios electorales en que haya sido propuesto un candidato nuestro para así velar por la transparencia del escrutinio, constituyendo esto un derecho que poseemos según lo dispuesto en el artículo 112 del propio cuerpo legal que expresa que el escrutinio es público y puede ser presenciado todos los ciudadanos que lo deseen.
Septiembre 2009.
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